BIBLIOTECA DE CULTURA TRADICIONAL ZAMORANA

Milagros de Santa María

  • 01/02/2007

Milagros de Santa María del “Liber Mariae”

 
Autor: Juan Gil de Zamora
Edición preparada por Francisco Rodríguez Pascual
Ilustraciones a cargo de Jesús Masana Monistirol
Colección: Biblioteca de cultura tradicional zamorana BCTZ 19
Páginas: 235
Lengua: Español
Editorial: Editorial Semuret, S.L
Año edición: 2007
Plaza de edición: Zamora
ISBN: 978-84-8895-471-8
P.V.P.: 15,00€


bctz 19 Milagros de Santa María de Juan Gil de Zamora Libreria Editorial Semuret

Reseña:

Este es el último libro que preparó y presentó en Zamora Francisco Rodríguez Pascual, ya dentro del proceso de enfermedad que le llevó al fallecimiento. Llevaba años, como dice en el prólogo, tras la publicación traducida del latín medieval de los milagros de Santa María, del zamorano Fray Juan Gil, secretario del hijo del rey Alfonso X el Sabio, el de las Cantigas de Santa María. La introducción del libro corre a cargo de la religiosa teresiana María Rosa Vilchez, que en 1954 publicó un estudio bien fundamentado sobre el autor zamorano y su obra, a la que Francisco Rodríguez Pascual no quiso añadir más. Se cierra con un epílogo del padre Enrique Llamas sobre la Virgen y la religiosidad popular. El “Liber Mariae” es una colección de más de ochenta narraciones en las que la Virgen María intercede para ayudar a devotos de muy diversa condición humana. Casi todos están localizados en Francia. El autor los trajo de su visita a París. Estas colecciones de milagros eran frecuentes en la literatura medieval que se hacía y transmitía alrededor del Camino de Santiago.

Presentación:

“El Liber Mariae es un libro deseado, no sólo por mí, sino por centenares de lectores que lo han visto anunciado, durante bastante tiempo, como “libro próximo a aparecer”, en las solapas de las obras publicadas por la Biblioteca de Cultura Tradicional Zamorana. Diversas dificultades, surgidas a lo largo de los años, han impedido que el deseo se convirtiese en realidad. Al fin, una vez superados los obstáculos interpuestos por el Maligno (es una forma de hablar), sale a la luz pública –con suma complacencia del que ha preparado la edición– la parte del libro dedicada a los Milagros de Nuestra Señora.
La pequeña-gran obra comienza con una introducción, tal como suele suceder en esta clase de trabajos intelectuales. En un principio, pensé hacer yo mismo la introducción, aprovechando las numerosas fichas, totalmente actualizadas, que poseo acerca de la vida y la obra escrita del franciscano Fr. Juan Gil de Zamora (Johannes Aegidius Zamorensis). Después, juzgué más oportuno publicar esos datos como “cua- derno” aparte, dentro de la misma colección B.C.T.Z. También como cuaderno aparte, se publicarán las poesías e himnos de Juan Gil de Zamora, algunos de gran belleza. Espero que estén pronto a disposición de los lectores.
En lugar de hacer yo la introducción, he optado por echar mano de un buen artículo de María Rosa Vílchez, aparecido en la revista de la Institución Teresiana Eidos, con el título “El Liber Mariae de Gil de Zamora” (Eidos, 1954, 19-43). El número 1 de Eidos es un número especial, dedicado a la Santísima Virgen. Como es obvio, María Rosa Vílchez, directora de la revista, no menciona en su espléndido trabajo a autores anteriores a 1954, como el P. Manuel de Castro, quien, con su tesis doctoral y la posterior publicación de su obra, marcó un hito trascendental en la investigación acerca de la vida y escritos de Gil de Zamora. Manuel de Castro editó el De praeconiis Hispaniae en 1955, y el tratado Contra venena et animalia venenosa en 1976.
He insertado al artículo de Vílchez a manera de introducción por dos razones fundamentales. En primer lugar, porque reúne todas las condiciones para ser considerado como una verdadera introducción al Liber Mariae: introduce al lector, con tiento y seguridad, en el conocimiento de la vida y obra literaria de Gil de Zamora; sobre todo, del citado libro. Por otro lado, rescatar el meritorio artículo de María Rosa Vílchez equivale a darle nueva vida, evitando que su memoria quede archivada en una excelente revista, desaparecida hace ya bastantes años.
Manuel de Castro documentó ampliamente sus escritos con citas de autores que le precedieron. Lo mismo hace María Rosa Vílchez. Los dos prestan especial atención al jesuita Fidel Fita (1835-1918), que transcribió y publicó diversos manuscritos de Juan Gil de Zamora en el Boletín de la Real Academia de la Historia (Madrid, desde 1877 en adelante). Al P. Fita dedica una página entera el Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús, escrito por Charles E. O’Neil y Joaquín M.a Domínguez (Madrid 2002). Se presenta al P. Fita como historiador, epigrafista y arqueólogo. Y se resalta su correspondencia con sabios españoles y extranjeros, así como las numerosas distinciones de que fue objeto. Poco antes de morir, fue elegido miembro honorario de la Real Academia Española, pero no llegó a leer su discurso.
Precisamente, algunas de las transcripciones, hechas por el P. Fita y publicadas en el BRAH, aparecen integrando el contenido fundamental del libro que presento. Se trata de una serie de leyendas milagrosas marianas, tomadas por Gil de Zamora (probablemente durante su estancia en París) de las diferentes colecciones que circulaban por Europa. También se encuentran en las Cantigas de Alfonso X el Sabio (¿tal vez llegaron a él a través del zamorano?) y en los Milagros de Nuestra Señora, de Berceo. Éste y el Rey Sabio escriben en sendas lenguas romances: el castellano y el galaico-portu- gués. Gil de Zamora lo hace en latín medieval. A las leyendas propiamente marianas, se añaden en el libro algunas leyendas referentes al Capellán de María, San Ildefonso, que tienen como marco o referencia especial la ciudad de Zamora, la cual, como es bien sabido, guarda los restos de santo arzobispo de Toledo. Esta leyendas también fueron escritas por Gil de Zamora. El P. Fita se encargó de transcribirlas y publicarlas en el BRAH.
El carmelita P. Enrique Llamas Martínez, decano por méritos propios de la mariología española, pone el epílogo al libro mediante unas reflexiones sobre la devoción popular a María a lo largo de los siglos, y especialmente durante la Edad Media. Es un magnífico resumen del tema. La piedad popular, sobre todo mariana medieval, aparece reforzada con numerosos milagros atribuidos a la intervención maternal de María. Los consignados en el libro son sólo una muestra. En ellos, además de quedar reflejados rasgos significativos de la época, se resalta, por una parte, la absoluta menesterosidad del ser humano; y por otra, el poder intercesor de María y su inmenso amor maternal hacia los hombres. En todos los relatos, aparece la almiflua Virgen como la Gran Madre, como la Madre Universal, que es todo Corazón. En mi libro Cinco leyendas y una historia, de esta misma colección, hago notar que las leyendas medievales no deben ser consideradas como relatos históricos en el sentido estricto y actual de la palabra. Son eso: legenda; es decir, cosas para leer. Servían fundamentalmente para alimentar la devoción filial hacia María, Madre y “Ejemplar a seguir” en nuestra relación con Dios a través de Cristo. La veracidad histórica de dichos relatos era algo accidental.
Las ilustraciones, que embellecen el libro y aportan una estimable hermenéutica del mismo, ha corrido a cargo del artista Jesús Masana Monistirol, nacido en tierras catalanas, pero afincado en Zamora. Dichas ilustraciones –extraordina- rias, sin duda alguna– quieren ser también una auténtica catequesis, como explica Masana en estas páginas introductorias. La traducción de los Milagros de Santa María (que ocupan la mayor parte del libro) ha sido realizada por Manuel Paz Mar- cos, quien, en páginas subsiguientes, explica sucintamente los criterios seguidos en la traducción. Los Milagros del Capellán de María, San Ildefonso, han sido traducidos por Rosa María Herrera García e Inmaculada Delgado Jara, profesoras de la UPSA. Creo que en los tres casos se ha logrado una traducción pulcra y correcta, apropiada a los lectores a los que va dirigida.
Termino con una alusión personal. Cumpliré los 80 años cuando el libro salga a la luz pública. A lo largo de mi ya dilatada existencia, he sentido muchas veces la protección maternal de María, –en ocasiones rozando lo milagroso– bajo advocaciones tan caras para mí como Nuestra Señora de Árboles (Carbajales de Alba) o Virgen del Rosario de San Nicolás (Argentina). A María va dedicado este pequeño fruto otoñal.
Mi agradecimiento a cuantos me han ayudado en la elaboración del libro. De una manera especial, a Juan Manuel Rodríguez Iglesias, Fernando Benito Martín y Benjamín Picado González.

_Francisco Rodríguez Pascual

Sobre el autor:

JUAN GIL DE ZAMORA (1241 – 1318)
Natural de Zamora; Monje Franciscano; fue uno de los principales intelectuales de la Edad Media en España; El primero que dedicó a la ciudad de su nacimiento una parte de las tareas literarias, escribiendo relaciones históricas, excelencias y vidas de santos naturales.
Sus obras andan dispersas. En la Biblioteca del Escorial se conservan fragmentos de una enciclopedia que abrazaba los conocimientos humanos en el siglo XIII.
Cursó estudios en París, graduándose en Teología. Regresó a Castilla ocupando importantes cargos en la corte de Alfonso X, fue preceptor del infante D.Sancho, futuro Sancho IV el Bravo.
Llegó a ser Vicario de Santiago. Gran erudito y representante del Humanismo del siglo XIII en la corte del rey Alfonso X el Sabio, para quien trabajó como colaborador en su obra tanto laica como religiosa; en este aspecto su labor se centró en la vida y milagros de la Virgen y algunos santos y es posible que por orden real compilase tradiciones marianas que luego sirvieron para elaborar Las Cantigas de Santa Maria. Consagrado a María está el Liber Mariae.


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