POESÍA

Versos del pueblo y del alma

  • 01/03/2003

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Versos del pueblo y del alma

Autor: Florentino Gil Romero
Páginas: 94
Lengua: Español
Editorial: Editorial Semuret, S.L
Año edición: 2003
Plaza de edición: Zamora
ISBN: 84-88954-39-5
P.V.P.: 12,00€ — Agotado


Extracto:

Escribir poesía como hacer novela o cualquier otra labor literaria, es un trabajo creativo en el cual se parte de la nada y sin más ayuda que la imaginación del autor, un ambiente propicio de cierto misticismo y fina observación, se va gestando una creación que con frecuencia termina en un parto laborioso, pero a la vez placentero cuando el resultado satisface el deseo del autor. Es un juego mental con los numerosos vocablos que componen el lenguaje, (otra forma de expresar ideas) que conforman un modelo armónico y melódico agradable al lector.

Hacer poesía es un atrevimiento no exento de pudor y airearla a los cuatro vientos, lo es aún más, pues implica desnudarse espiritualmente ante la mirada de los demás porque inevitablemente se habla de uno mismo y de sus más pueriles impulsos y deseos.

Leer poemas ocasionalmente y con calma, -no leerlos con avidez y premura uno tras otro atropellando los versos- puede se una eficaz terapia contra los males psicológicos que nos regala la vorágine del progreso y encontrar la satisfacción que con frecuencia no hallamos en el bienestar que nos vende a la carta ese mundo materialista que hemos creado.

Lo que tenéis en vuestras manos, es el resultado del trabajo de muchos ratos perdidos y algunas horas robadas al sueño, donde he hilvanado cual aficionado costurero, con mayor o menor acierto, algunas vivencias y pensamientos que me han asaltado en el devenir de años pretéritos.

Como aviso plagiado de las películas de cine, os advierto que el contenido de algunos poemas, puede alegrar o conmover -felizmente espero- la sensibilidad del lector. Cualquier parecido con la realidad es intencionada coincidencia.

No persigo alcanzar los laureles de la fama, que autores más consagrados y meritorio, -a los cuales profeso profunda admiración y han sido manantial de inspiración para mis recortados conocimientos poéticos- han conseguido alcanzar.

Mi apremiante deseo, es compartir con vosotros cotidianas vivencias que han sido comunes tanto a los que, por circunstancias de la vida que huelga recordar, fuisteis protagonistas del despiadado éxodo rural, como a los que seguís aferrados a la pobre tierra que nos vio nacer, porque todos seremos siempre subsidiarios de ella.

Agradecer a la Excelentísima Diputación de Zamora el apoyo que me ha prestado para que se pudiera publicar este libro y a vosotros lectores por vuestro interés prestado.’