HISTORIA

Argusino, un pueblo que duerme bajo las aguas

  • 01/04/2008

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Argusino
un pueblo que duerme bajo las aguas

Autor: José Miranda Crespo
Páginas: 144
Lengua: Español
Editorial: Editorial Semuret, S.L
Año edición: 2008
Plaza de edición: Zamora
ISBN: 978-84-88954-37-4
P.V.P.: 12,00€ — Agotado


Prólogo

Constituye para mí verdadera satisfacción prologar este libro, por cuanto es la única versión escrita que tenemos sobre nuestro desaparecido pueblo sayagués de Argusino.

Gracias a este trabajo, podemos hoy tener una visión cercana de lo que fue este pueblo antes de quedar sumergido bajo las aguas del Embalse de Almendra. Una interesante página etnográfica enriquecida y llena de vivencias, que nos retrotrae al recuerdo de las viejas costumbres sayaguesas en la persona de su autor, José Miranda.

Durante los muchos paseos que he dado con Pepe, pude constatar el profundo cariño que siente por su pueblo, y ello le honra. Le he escuchado infinidad de veces los elogios sobre su Argusino, su riqueza y sus paisajes, los trabajos en la huerta, en la viña, en la era, en los valles cuidando las ovejas y las vacas, los encuentros fortuitos con las mozas en la fuente cuando éstas iban a llenar sus cántaros, las miradas secretas en la procesión o en el baile, las conversaciones de los labradores mantenidas en la fragua, en la aceña o en el batán, los juegos de los niños en la Plaza, sus aventuras de ir a nidos o a robar fruta, los seranos en las noches de invierno, en definitiva la historia de un pueblo, que tuvo la desgracia de quedar inundado en favor del progreso sin apenas nada a cambio.

Por todo ello, le animé, en reiteradas ocasiones, q que escribiera cuanto me comentaba. Fue reticente en aceptar la invitación, disculpándose en que no era él la persona más indicada para llevar a cabo semejante trabajo. Pero al final, aceptó escribir, no sin cierta humildad y timidez.

Pepe ha llenado estas páginas con sencillez y gran humanismo, y parecen escritas, más con su pluma, con el corazón. Estoy seguro que, al rememorar Argusino, recorrer de nuevo con la mente sus calles y caminos, volver a revivir los encuentros con sus antiguos amigos y vecinos, las lágrimas tuvieron forzosamente que discurrir por sus mejillas. Porque, ante tantas emociones, nostalgias, recuerdos imperecederos, sentimientos profundos al tener que abandonar sus casas, y volver la vista atrás dejando en el cementerio a los seres más queridos ¿A quién no se le encoge el alma?

Los de Argusino te agradecerán, sin duda, tu obra; pero también nos congratulamos de ella los sayagueses.

Juan Antonio Panero