ARTE

San Pedro de la Nave

  • 01/04/2001

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San Pedro de la Nave s.VII
Una Iglesia para recordar

Autor: Herminio Ramos Pérez
Páginas: 125
Lengua: Español
Editorial: Editorial Semuret, S.L
Año edición: 2001
Plaza de edición: Zamora
ISBN: 978-84-88954-78-7
P.V.P.: 6,00€ — Agotado


Presentación

La iglesia que vas a visitar es algo así como un milagro arrancado a las veleidades de la historia y a los abandonos de los hombres. Perdida junto al río Esla como parroquia de tres pequeños núcleos de población, Pueblica, El Campillo y San Pedro de la Nave, de este emplazamiento ha conservado la iglesia el topónimo, y al construirse el Salto de Ricobayo en el citado río y quedar anegados los pueblos de Pueblica y el de su nombre, se trasladó piedra a piedra al segundo, sin alejarla de su entorno natural y conservando ese encanto que la caracteriza, la hace recordar siempre como una aparición del tiempo o como un capricho de la historia. Descubierta por don Manuel Gómez Moreno a principios del siglo xx, declarada Monumento Nacional gracias a su iniciativa, al construirse el citado Salto de Ricobayo, él con una entereza y una vocación de gigante, consigue poner de acuerdo a la Empresa y al Ministerio de Instrucción Públi. ca y Bellas Artes, con una generosidad poco frecuente en la época, la Empresa Saltos del Duero se compromete a trasladar «piedra, piedra» bajo la dirección de un arquitecto don Alejandro Ferrant, al lugar que hoy ocupa después de haberla liberado de toda la maraña de añadidos que los siglos habían adosado a sus seculares muros. La casa rectoral, las dependencias de esta, el añadido campanario, todo fue cuidadosamente retirado, incluso el cementerio adosado a su lado Sur y Este, limpiando su interior de enfoscados y blanqueos, hasta dejarla en su pureza primitiva.

No fue tarea fácil la conjunción de las tres fuerzas que presionaban sobre el monumento. De un lado don Manuel Gómez Moreno Director General de Bellas Artes, de otro la empresa agobiada por múltiples problemas técnicos de todo tipo y por último el obispado. En un principio se pensó dejarla bajo las aguas, pero la tensa tenacidad de Gómez! Moreno hizo el milagro. Hoy podemos dar gracias a su memoria y a la Empresa que acata con generosidad la tarea de trasladarla durante más de dos años al lugar que hoy ocupa. Su planta, los detalles y las etapas de su historia, el mundo arriano, el mundo cristiano después de la conversión de Recaredo y por último su sección medieval, le dan ese encanto misterioso de lo que te llega sin saber como, y de lo que te llena con enorme satisfacción de haber comprendido el mensaje que la Fe, la historia y los hombres nos han dejado a través de los siglos.

San Pedro de la Nave evoca una época, resume un proceso histórico y nos recuerda que también las obras de los hombres a pesar de su temporalidad, pueden proyectarse en el tiempo con cierto sabor de sublime espiritualidad. Mirarla es sentir el equilibrio de las formas de las proporciones y del tiempo en un instante. Esta visita la recordarás y la evocarás siempre, pensando en los capiteles que la penumbra de su interior te permitió contemplar.