Historia (e historias) de Sarracín de Aliste por Antonio López Santos y Luis López Vecino
La idea de este libro nació hace muchos años, tras una visita casual al ayuntamiento de Riofrío allá por los años 70 del siglo pasado. En un mapa de la comarca, que podría ser del siglo XVII —entonces conservado en el ayuntamiento, ahora no se sabe—, se podía comprobar que, entre las diferentes poblaciones de la zona, no figuraba la localidad de Sarracín. La conclusión parecía evidente: Sarracín debía ser un pueblo joven, posterior a la fecha de la elaboración del mapa. De modo que, cuando recientemente pudimos disponer de tiempo para ello, decidimos bucear en los archivos pertinentes para intentar corroborar esa idea. Si el pueblo era tan joven como parecía, la primera partida bautismal de la parroquia debería coincidir necesariamente con su origen. Nada más lejos de la realidad. La primera partida de bautismo data de 1620. No era muy antigua, pero lo suficiente como para sacar la primera conclusión: el mapa estaba equivocado. El pueblo tenía que haber nacido antes del siglo XVII, supuesta fecha del mapa. En efecto, el cura que firmaba las actas bautismales de la iglesia de Sarracín era el mismo que firmaba las de su anejo Cabañas y estas comenzaban en 1598. Por tanto, Sarracín, como mínimo, era un pueblo del siglo XVI. Seguramente más antiguo. La pena es que no hayamos podido encontrar ni un solo documento guardado en el ayuntamiento. Habría facilitado mucho las cosas. Mientras aparecían otros documentos que pudieran certificar la fecha aproximada de su fundación, decidimos cambiar de planteamiento: iniciar la búsqueda desde los tiempos remotos en los que pudo haber vida humana en estos parajes. Los estudios arqueológicos llevados a cabo en la zona de Aliste y la Sierra de la Culebra nos acercaron a un mundo desconocido para nosotros, lleno de sorpresas. En los riscos de la Sierra de la Culebra, hoy terrenos de Sarracín, Cabañas y Ferreras, hay asentamientos humanos en castros documentados desde la Edad del Hierro. Es cierto que no estaban afincados en la ubicación actual del pueblo, pero sí en sus aledaños. La sierra les ofrecía mejores espacios para su supervivencia defensiva y alimentaria. Una vez descubierta la existencia de estos antiguos pobladores, solo era necesario seguir su rastro durante las siguientes invasiones hasta que alguien decidiera en algún momento emplazar el poblado en su demarcación actual, entre los pueblos de Riofrío, Campogrande, Cabañas y Ferreras de Arriba.



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